viernes 5 de junio de 2009

SALIR DE MATRIX

¿Qué relación hay entre Matrix, el software libre y la crianza natural?
El argumento de la película “The Matrix” ha sido utilizado a menudo para interpretar diversas situaciones del mundo real. Los ámbitos en los que más claramente he visto que se haya recurrido a esta película han sido, curiosamente, el software libre (SL) y la crianza natural (CN).
Creo que realmente sí que hay cierto paralelismo entre el software y la crianza, lo que vendría a corroborar lo acertado de buscar en Matrix un esquema para explicar ambos. Pero, sin embargo, no me he encontrado en ningún sitio una conexión directa entre SL y CN.

La pastilla roja
Hace unos años se publicó un libro titulado La pastilla roja. En él se utiliza la elección que a Neo se le ofrece en la película “The Matrix” como esquema para explicar la situación del software: la pastilla azul del software propietario y la pastilla roja del software libre. En palabras de Juantomás:
“Alfredo, esto del Software Libre es como lo de las pastillas de la película The Matrix. Tienes una pastilla roja y una azul. La azul es la que te venden todos los días las empresas de software actual sobre las maravillas que la tecnología ofrece. Te inundan con propaganda sobre las bondades de este sistema operativo y la cantidad de cosas que puedes hacer con él. Producen aplicaciones continuamente para que tengamos la ilusión de una constante innovación, cuando realmente no se produce. El conocimiento es únicamente de ellos, bajo este modelo sólo las empresas de software propietario tienen acceso al conocimiento, las cosas que ellos quieren que se hagan, no las que más te convengan a ti. Pero, por otra parte tienes la pastiila roja, la del conocimiento. Es la pastilla que te permite usar la tecnología en tu beneficio. El conocimiento está al alcance de todos y no solamente de las grandes empresas de software”.

Sal de Matrix
Por otro lado, en el foro de crianza natural es bastante habitual encontrar citada la película “The Matrix” y usan a menudo la expresión sal de Matrix :
Hace tan solo unos meses yo vivía en Matrix: confiaba en los profesionales de la salud y en mi civilización. Es verdad que a veces por algún fallo del software notaba cosas raras como contradicciones entre pediatras acerca de la lactancia, etc. A veces me sentía un poco rara haciendo cosas que “no debía” con mi hijo, como dormir con él por mi propia comodidad. Menos mal, pensaba, que trabajaba y así los niños comían con las abuelas que eran capaces de meterles todo el plato de verduras, cosa que yo era incapaz porque algo en mi interior decía que me iba a quedar sin leche: otro fallo del software.
¿Son realmente apropiados estos paralelismos? Voy a ir un paso más allá y voy a relacionar directamente ciertos aspectos del software y de la crianza, fuera del esquema Matrix.

Alternativas
Todo el mundo suele considerar diversas alternativas en cualquier tema... salvo en el software y la crianza. En el software se ha llegado prácticamente a establecer una igualdad entre software y Microsoft. En el mundo de la crianza de los niños... las cosas son como son, sin que puedas hacer nada fuera del guión. Todo lo demás (linux, lactancia materna, firefox, colecho, etc) son... eso: alternativas. Cosas de hippies.
A este respecto, es muy similar el sentimiento de “comunidad” que se tiene en estos dos ámbitos: tanto los partidarios del software libre como de la lactancia materna (por extensión, la crianza natural, aunque menos) se organizan en comunidades o asociaciones para ayudarse y apoyarse mutuamente.
La gente con intereses comunes en los más diversos temas se junta en asociaciones, pero creo que en estos dos casos se comparten aspectos que no se presentan en otros tipos de asociación: carácter voluntario, apoyo mutuo (en un aspecto práctico), gran extensión (mundial) y fuerte sentimiento de pertenencia.
Desde fuera (o desde dentro de Matrix, según se mire) se ven como sectas tanto a los defensores del SL como a los defensores de la CN. La incomprensión y la incomunicación por parte de alguien de fuera respecto a alguien partidario del SL o de la CN es muy fuerte.

Expectativas
Alguien dijo que “Si algo ha conseguido Microsoft es rebajar las expectativas de los usuarios”. A fuerza de años de cuelgues, virus, desfragmentaciones, reinstalaciones, etc, todo el mundo espera que la informática falle.
Lejos de que ahora los usuarios sufran en mayor o menor medida semejantes desastres, la cuestión es que nadie se sorprende cuando ocurre. La informática es así de jodida.
En la crianza (parto, lactancia, primeros años), la expectativa generalizada es similarmente... nefasta: parto “maravillosamente tecnológico” (como la pastilla azul del software, adaptándose la usuaria al sistema, no al revés), que las mujeres no tengan leche, no dormir por las noches y tratar de meter en vereda al crío todo el día (como si de un virus informático se tratase).
El “ordenador” debe de ser el aparato creado por el hombre con más fallos por hora de funcionamiento, y las glándulas mamarias de las hembras humanas deben de ser los órganos creados por la naturaleza que peor funcionan. (Según un estudio hecho en el norte de España, “La causa identificada con más frecuencia para abandonar la LM o para no iniciarla es la hipogalactia (40,2%)”. ¿No sería realmente raro que el 40% de los pulmones, corazones, o cualquier otro órgano humano no funcionase como debiera?)
Lo normal es que un ordenador falle. Lo normal es que una madre no tenga leche. Lo normal es sufrir virus, spam, cuelgues, etc, en un ordenador. Lo normal es sufrir noches sin dormir, dolor al amamantar, virus, rabietas, etc.

Sin manual de instrucciones
A partir del programa de televisión “Supernanny”, se puso a la venta un libro cuya portada reza “Los niños vienen sin manual de instrucciones”.
Vaya, el típico código sin documentar. O dicho de otra forma, es como si de los niños sólo te diesen el binario. Esta misma idea de las instrucciones o documentación se usa en otro famoso libro, el inefable “Duérmete niño”:
Cuando compramos un electrodoméstico, pongamos por caso, un simple exprimidor de naranjas, un amable dependiente nos explica cómo usarlo y, por si no bastara, nos entrega un manual de instrucciones para solucionar cualquier duda que se nos plantee...
Sustitúyase “electrodoméstico” por software y se verá que lo que pasa es que los niños son como esos programas piratas bajados de internet, sin clave y sin documentación. Hay que buscar el “crack” y alguna pista de cómo coño se usan.
Pero no preocuparse: no faltará quien nos venda libros con las instrucciones precisas. Todo el mundo pirateando software o no leyendo a los niños, y el “Duérmete niño” y el último libro para aprender Güord en 15 días... en la cima de las listas de best sellers.
Hay otro software; hay otro modo de entender a los niños. El software libre, aún sin documentar, viene con instrucciones, puesto que en último término el propio código es la documentación.
Es curiosa la similitud con esta frase del recomendabilísimo libro de Rosa Jové, “Dormir sin lágrimas”:
Algunos padres aún creen que los bebés nacen sin instrucciones. ¡Mentira! ¡Ellos son las instrucciones! Sígalas al pie de la letra.

Respeto
Quien no ha leído antes sobre “crianza natural” se puede preguntar qué es eso. Si vamos a la definición que se da en ¿Qué es Crianza Natural? vemos que una de las palabras más repetidas es “respeto”. Respeto hacia los críos... y de los críos a los padres. Respeto mutuo. Respeto a la forma de educar de los padres. En los foros también es uno de los conceptos más repetidos.
Si buscamos información sobre “software libre”, pronto empezaremos a leer textos en dónde se repite la palabra respeto... hacia las licencias de software y, por extensión, hacia los programadores y usuarios. Varias veces he visto planteado el problema educacional que representa pretender inculcar a los críos el respeto a los padres, a los demás, a las normas... menos a las licencias de software.

Precio
El software libre no es (no tiene porque ser) gratis, y cuestiones como la lactancia materna... tampoco. ¡¡Con lo que cuesta mantener a la madre!! Pero el dinero es un elemento que indudablemente está muy presente en estos dos temas de forma relevante.
No hay más que ver el precio del software propietario y de la leche artificial.
En el tema del software; (supuestos) expertos, informes, campañas y publicidad nada imparciales, pagados con mucho dinero, empujan a elegir la pastilla azul o evitar el considerar siquiera la pastilla roja como opción.
En la lactancia, la presión publicitaria de la leche artificial se hizo tan fuerte, que hubo que regularla para evitar sus perniciosos efectos sobre la voluntad de las madres en dar lo mejor para sus hijos, y aún hoy sigue habiendo sospechas fundamentadas de que los consejos de los profesionales pediátricos están influenciadas por el poder económico de las grandes multinacionales de la alimentación infantil (ver el caso del Congreso de Pediatría en Granada).

Crianza natural: hackeando niños
Eric S. Raymond incluye en la famosa biblia ‘hacker’ ‘Jargon File’, la siguiente definición de hacker:
“Alguien que disfruta explorando los sistemas y programas y sabe cómo sacarles el máximo provecho, al contrario que la mayoría de los usuarios que prefieren conocer sólo lo imprescindible”.
Un niño: el sistema más complejo y con más posibilidades que ningún ingeniero informático pudiera imaginar.
Hay quien se conforma con las recomendaciones típicas y quien explora el sistema hasta sus últimas consecuencias.
Creo que con todos estos paralelismos no debería sorprender ver a un informático defensor del software libre... metido a padre defensor de la crianza natural. Disfruto de la informática y disfruto de mi hija. Ninguna de las dos cosas me supone la pesadilla que a veces parece que tiene que ser; gracias al software libre y la crianza natural. Me pregunto cuánta gente ha salido del “matrix de crianza” pero sigue en el “matrix informático”... y al revés.
Hay otros mundos, pero están en este, y nunca debemos despreciar la posibilidad de que en uno de ellos estemos aún en Matrix.

J.Ramón Palacios. www.jotarp.org
JOTARP.
Extraido de la Revista Lactando, nº1, abril 2007.

jueves 7 de mayo de 2009

Código de Sucedáneos de la Leche Materna



Hay muchas razones por las que en 50 años se ha sustituido la principal fuente de alimentación de los bebés, la lactancia materna (LM), por una alimentación de peor calidad, menos sana y que además cuesta dinero, llamada lactancia artificial (LA).



Entre ellas podemos encontrar los cambios de los protocolos hospitalarios en que se potenciaron prácticas inadecuadas como la separación madre-bebé, los horarios o el intento de una asepsia innecesaria (ponían gasas estériles en los pechos de las mujeres, les lavaban los pechos antes y después de cada toma y les traían a los bebés sólo para mamar durante un tiempo determinado).



Otras razones han sido (y siguen siendo) el trabajo, las creencias y sobretodo una engañosa publicidad por parte de los fabricantes de leche que llegaron a tener un eslogan tan original como falso: “Dale la mejor leche a tu hijo. Leche X” o “El Doctor X recomienda una alimentación basada exclusivamente en Leche X”…



Tras varios años y estudios, viendo que la leche artificial producía problemas de salud que se evitaban con la leche materna y viendo que la mortalidad era superior, la OMS decidió redactar un Código Internacional que velara por los intereses de las madres y evitara el uso de publicidad engañosa y manipuladora por parte de las empresas productoras de leche artificial.




Resumen de El Código (se puede leer entero aquí):



Se aplica a todos los sustitutos de le Leche Materna, incluso los inadecuados (como zumos e infusiones), y a los biberones y tetinas.



Prohíbe la distribución de muestras u obsequios a las madres, familias o a profesionales de la atención de salud.



Prohíbe a los fabricantes distribuir material educativo (folletos, libros, vídeos…), salvo que las autoridades sanitarias se lo hayan solicitado previamente por escrito; aún entonces limita el contenido de tales materiales ya que exige que todo material informativo defienda la lactancia materna, advierta acerca de la alimentación con biberón y que no contenga imágenes de lactantes o texto que idealice el uso de los sucedáneos de la leche materna.



No se permite la promoción de productos en los Servicios de Salud, es decir, ninguna exposición de productos, carteles, stands ni distribución de otros promocionales.




No se permite el acceso de personal de las Compañías fabricantes de dichos productos a los Servicios de Salud.



Prohíbe los suministros gratuitos, ofertas o descuentos de los sucedáneos de la leche materna.



Autoriza a los profesionales de la atención de la salud a recibir muestras, pero sólo para fines de investigación así como sólo información objetiva y científica al respecto.



Prohíbe los incentivos de ventas para los sucedáneos de la leche materna y el contacto directo con las madres.



Exige que las etiquetas informen detalladamente acerca del uso correcto de la fórmula infantil y los riesgos de un uso incorrecto y prohíbe el uso de los términos "maternizada" o "humanizada".




Exige que las etiquetas no desalienten la lactancia materna.




En España es de aplicación el Real Decreto 867/2008 que recoge la mayor parte de las disposiciones del código pero no se aplica a la leche de continuación (leches del tipo 2) ni a los biberones y tetinas.



El Código dice también que sólo se pueden donar productos para operaciones de socorro en casos de emergencia y sólo a aquellos lactantes que necesitan ser alimentados con sucedáneos de la leche materna. En ese caso, las donaciones deben continuar por todo el tiempo que los lactantes afectados los necesitan.



Por lo tanto, si en tu Centro de Atención Primaria (CAP), Hospital o Farmacia te regalan muestras de Lactancia Artificial, están cometiendo una irregularidad o bien consideran que vuestros hijos deben ser alimentados con sucedáneos por una causa de fuerza mayor. Si ellos lo consideran así podemos exigirles que nos den muestras durante todo el tiempo que nuestros hijos lo necesiten.




Si en tu centro de salud regalan muestras, tienen posters o sitios visibles con las muestras están cometiendo de nuevo una irregularidad, pues están publicitando indirectamente esos productos.



Si quieres hacer una reclamación formal hay modelos de cartas para denuncia en Lacmat.






¿Qué significa "a demanda"?

Dar lactancia a demanda significa dar el pecho cada vez que el recién nacido lo pida, sin embargo hay que tener en cuenta que ellos no “piden” ser alimentados de manera verbal, sino que hemos de ser nosotros los que recibamos las pistas que nos dan para saber que tienen hambre.

Un aumento de la actividad, movimientos de búsqueda, sonidos, abrir y cerrar la boca, chuparse los puños, gorjeos suaves o suspiros, chasquidos de lengua y quejidos son mensajes de que el niño podría estar pidiendo alimento y la labor de los padres es la de percatarse de ellos para iniciar la toma.

Muchos niños, si no son alimentados en ese momento acaban rompiendo a llorar, sin embargo el llanto es un signo tardío de hambre, algo así como el momento de desespero: “llevo rato pidiendo comer, ¿es que nadie me va a dar de comer?” Muchos otros niños, en vez de llorar, volverán a dormirse, saltándose así un momento precioso para ser alimentados y para estimular la producción de leche.

En otras palabras, los bebés deben mamar cuando haya signos de que pueden tener hambre:

- Está despierto. Ya sabemos que los recién nacidos comen, duermen y cagan. Si está despierto puede ser que tenga hambre.

- Abre y cierra la boca.

- Se lleva las manos a la boca.

- Realiza movimientos de búsqueda cuando lo tenemos en brazos.

- Llora. El llanto es un signo tardío de hambre. Debemos evitar que el niño tenga que llorar para avisarnos pues puede ser tarde y puede dificultar el agarre.

El niño debe mamar siempre que quiera, hayan pasado 4 horas o hayan pasado 5 minutos. Esto no quiere decir que el hecho de que mame a todas horas sea normal.

El pecho a demanda, como hemos dicho, es permitir que mame cuando lo desee, sin embargo puede no ser normal que las tomas sean excepcionalmente largas (más de media hora) y que unas tomas se solapen con otras.

En casos así es posible que haya problemas con la posición y/o la succión. Es importante en estos casos que alguien con experiencia (pediatra, enfermera o en grupos de apoyo a la lactancia) valore la posición y la succión del bebé, pues podría estar alimentándose poco pese a pasar varias horas tomando el pecho.


¿Por qué se aconseja lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses?

Muchas mamás hemos oído la siguiente frase relacionada con la lactancia: la OMS, UNICEF, la Asociación Española de Pediatría, la Asociación Americana de Pediatría, la Junta de Castilla y León (y así podría seguir unas cuantas líneas) aconsejan que la lactancia materna sea el único alimento de los bebés hasta los seis meses.



A partir de los seis meses se sigue recomendando la lactancia materna como comida principal pero complementándola con otros alimentos. A esta nueva alimentación se le llama comúnmente “alimentación complementaria”.



La decisión de dar estas recomendaciones se tomó en una Reunión de Expertos sobre la Duración Óptima de la Lactancia Materna Exclusiva, convocada por la OMS en 2001.


Tras llegar a un consenso, ese mismo año, en la 54ª Asamblea Mundial de la Salud, se alentó a los Estados Miembros a promover la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses como una recomendación mundial de salud pública. Esta recomendación se basó en la conclusión de que la lactancia materna exclusiva proporciona varios beneficios al niño y a la madre (comento algunos de los que se evidenciaron. Ahora, ocho años después se conocen muchos más):



• Uno de los beneficios principales es el efecto protector contra infecciones gastrointestinales tanto en países en vías de desarrollo como en países industrializados.



Estudios efectuados en Reino Unido determinan que las enfermedades por diarrea debido a la alimentación con biberón tienen un coste de 34 millones de euros por año en atención hospitalaria.



En Australia, el incremento de la lactancia materna exclusiva hasta los tres meses de un 60% a un 80% tendría efectos sobre la otitis media, diabetes, enfermedades gastrointestinales y eccema, pudiéndose ahorrar hasta 9,4 millones de euros al año.



• La lactancia materna protege de otras infecciones como catarros, bronquiolitis, neumonías, otitis, meningitis, infecciones de orina, enterocolitis necrotizante e incluso del síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL).



• Supone un importante elemento de prevención de enfermedades futuras (de aparición en edades más adultas) como el asma, alergias, obesidad, enfermedades inmunitarias como la diabetes, la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa, la arterioesclerosis y el infarto de miocardio.



• Algunos estudios sugieren que el desarrollo psicomotor mejora con la lactancia materna exclusiva por seis meses pero se requiere de mayor investigación para confirmar este hallazgo.



• Para la madre, la lactancia materna exclusiva por seis meses prolonga la duración de la amenorrea inducida por la lactancia, previniendo la aparición de anemia tras el parto, acelera la pérdida de peso y disminuye los riesgos de hipertensión y de depresión postparto.


Los conceptos y teorías que se explicaban hace tiempo (y que por desgracia aún se explican en algunos sitios) ya han quedado desfasadas:



- ¿Por qué eliminar la regla de los 10 minutos en cada pecho?



Hace tiempo se decía que, además de dar el pecho cada tres horas, las tomas debían estar limitadas en cada pecho aduciendo a que pasados diez minutos ya no aprovechan lo que comen y a que se corre el peligro de que se produzcan grietas.



Incluso existe una teoría que dice que tras diez minutos la leche se ha acabado y el bebé sólo traga aire. Teniendo en cuenta que los bebés sellan sus labios con el pecho materno sin dejar fisuras por las que pueda entrar aire la única fuente de aire posible sería el mismo pecho. Como no hay mujer en el mundo que tenga aire en los pechos esta teoría es poco válida. Del pecho sólo sale leche, ¡¡no puede salir aire!!



Sobre las grietas, hay que tener en cuenta que los pezones están preparados para la lactancia. No es cierto que por mamar a menudo, ni por hacer tomas largas, tengan que aparecer grietas. Las grietas se deben a una mala posición.



En relación al aprovechamiento o no tras los diez minutos, se descubrió que la composición de la leche es diferente durante una misma toma.



La leche del principio de la toma es más aguada pero contiene la mayor parte de las proteínas y azúcares. La del final de la toma es menos abundante y más densa pues tiene un mayor contenido en grasa y vitaminas, es decir, tiene más calorías.



Algunos bebés son capaces de acabar una toma en diez minutos y esta regla no tendría repercusiones en su alimentación, sin embargo, otros tardan más en hacer la toma completa y limitar el tiempo a diez minutos podría suponer detener la toma cuando van a iniciar la ingesta de la parte más grasa.



Si en ese momento se cambia de pecho el bebé iniciará una nueva toma en el otro pecho volviendo a tomar la leche del principio y llenando así su estómago sin acabar de saciarse.



Lo explico mejor con un ejemplo:




Tenemos para comer dos platos de sopa de letras, con caldo y con las letras de pasta al fondo. Comenzamos el primer plato tomándonos el caldo y algunas letras. Poco a poco vamos cogiendo cada vez más letras.
Pasados unos diez minutos, cuando ya estamos apunto de acabar la mezcla caldo-letras y estamos a punto de comer sólo letras (que nos aportarán las máximas calorías) alguien nos retira el plato y nos lo cambia por el otro plato de sopa sin comenzar.



Como tenemos hambre volvemos a tomar el caldo con algunas letras que flotan. Pasados unos minutos debemos detenernos porque nuestro estómago está lleno de caldo con algunas letras y no nos cabe más alimento. Sin embargo, pasada una hora, necesitamos volver a comer, porque pese a haber llenado el estómago, no hemos ingerido las calorías que necesitábamos y volvemos a tener hambre.



Por esta razón es por la que se deja que los bebés mamen de un pecho hasta que acaben. Son ellos los únicos que saben cuándo llega ese momento y nos lo harán saber al retirarse del pecho con cara de “uff, qué bien me he quedado, ahora a descansar”.



- ¿Hay que darle de un pecho o de los dos?



Pues siguiendo con la tónica general, depende de lo que quiera el bebé, a demanda.



Algunos niños tienen suficiente con tomar un pecho, y otros niños necesitan, además de acabar el primero, tomar un poco del segundo.



Si con un pecho tienen suficiente, en la siguiente toma deben tomar del otro. Si en cambio tras acabar una toma en un pecho toman un poco de otro, en la siguiente toma deberán mamar del que no han “acabado” (entrecomillo porque realmente la leche no se acaba, pues la producción es continua y a veces los que acaban son los bebés, dejando leche en el pecho).



Esta regla deja de seguirse si, a pesar de haber mamado de un pecho, en la siguiente toma ese mismo pecho está más “cargado” que el otro. En tal caso es mejor que tome de ese pecho para vaciarlo un poco y evitar ingurgitaciones que puedan derivar en mastitis.



Cuesta creerlo, pues es tal el control que un niño tiene sobre su alimentación que hasta asusta (a mí por lo menos…).



Se sabe que la leche de uno de los pechos es más rica en proteínas que la otra. Esto hace pensar que los niños pueden elegir qué pecho tomar en base a las necesidades de proteínas que tengan. La leche, como tejido vivo que es (como la sangre, que es un tejido líquido vivo), cambia su composición durante la toma. Lo cierto es que no sólo cambia durante la toma, sino que también cambia mientras no se está realizando ninguna toma. La cantidad de grasa de una toma también es variable, pues no siempre hay la misma concentración en todas las tomas. Esta cantidad media de grasa depende:



* Del tiempo que haya pasado desde la última toma: cuanto más tiempo pase, menor es la concentración, pues entiende que en la toma anterior había más grasa y ello le ha hecho aguantar más tiempo sin alimento.



* De la cantidad de grasa que haya quedado en el pecho en la toma anterior: si el niño deja mucha grasa en el pecho en la siguiente toma la leche será más aguada pues el niño no necesita tantas calorías por toma.



* Del volumen ingerido en la toma anterior.



* Del volumen ingerido en la toma actual.



De esta manera los niños controlan la composición de la leche que van a tomar en base a tres factores:



1. La cantidad de leche que toma en una mamada.



2. La frecuencia de las tomas.



3. Tomar de un pecho o de los dos: cuando son pequeñitos pueden mamar del segundo pecho si han acabado el primero y aún tienen hambre. Cuando son más grandecitos y pueden moverse ellos mismos van cambiando de un pecho a otro durante una misma toma.




Volviendo al ejemplo de la sopa, es como si en casa tuviéramos a un cocinero que está todo el día preparándonos nuestra deliciosa y nutritiva sopa de letras.



Si ve que tardamos un poco en llegar a la cocina pensará que en la otra sopa puso demasiadas letras y por eso nos llenamos demasiado. Entonces empezará a sacar letras a medida que vaya pasando más tiempo.



Si ve además que no nos hemos acabado el plato anterior, lo tendrá en cuenta para poner un poco menos de sopa y lo tendrá también en cuenta para poner un poco menos de letras.



También tendrá en cuenta cuánto tiempo hemos tardado en comernos el plato anterior y será capaz de modificar nuestro plato, en el momento en que nos lo estemos comiendo, para tener en todo momento la cantidad precisa de alimento y nutrientes.



Pues bien, este cocinero existe y tiene el nombre del bebé en asociación con el sistema hormonal de la madre. Mediante este control los niños se aseguran cada día la cantidad de calorías y nutrientes que precisan.



Para ver hasta qué punto llega el control de los bebés os explico un experimento: a unos bebés les dieron de mamar de un solo pecho durante una semana. Durante otra semana les dieron de mamar de ambos pechos en cada toma, interrumpiendo la toma del primer pecho.



Teóricamente la semana que mamaban de un solo pecho tendrían que haber tomado más cantidad de grasa, sin embargo los bebés modificaron la frecuencia de las tomas y la duración de cada toma (los otros dos factores que podían controlar) para conseguir la misma cantidad de grasa que necesitaban. Increíble ¿verdad?



Recomendar a una madre que le dé de mamar a su hijo durante diez minutos en cada pecho cada 3 horas supone anular los tres factores de control de las tomas de un bebé, que sólo podrá tomar lo que “le toque”.



Algunos (pocos) tendrán suficiente, pero muchos quedarán insatisfechos y llorarán de hambre, tendrán problemas de peso y necesitarán, muy probablemente, suplementar la leche materna con un biberón, pues al no succionar tanto como necesitan, la producción de leche será menor a la requerida (la cantidad de leche producida depende de la cantidad de succión).



Es por ello que se deja el control de la alimentación a la persona que más información tiene sobre las necesidades de un bebé, es decir, a los bebés. Por eso se recomienda que la leche materna sea a demanda.






¿Por qué muy pocos bebés toman lactancia materna exclusiva hasta los seis meses?

Desde hace años se recomienda lactancia materna exclusiva (LME) hasta los seis meses como alimentación ideal para todos los bebés, sin embargo las tasas de lactancia materna indican que pocos niños llegan a cumplir estas recomendaciones.

La Encuesta Nacional de Salud efectuada el año 2006 en España por el Ministerio de Sanidad y Consumo arrojó las siguientes cifras:
- A las 6 semanas de vida un 68,4 % de los bebés eran amamantados con lactancia natural (la misma encuesta en 2001 indicaba un 61%), un 2,27% recibían lactancia mixta (natural y artificial) y un 29,34% eran alimentados con leche artificial.

- A los 3 meses los bebés eran alimentados con leche materna en un 52,48%, con lactancia mixta un 10,83% y con leche artificial un 36,7%.

- A los 6 meses, momento hasta el cual se recomienda la lactancia materna de manera exclusiva, tan solo un 24,72% de los bebés (uno de cada cuatro) era alimentado con lactancia natural (en la encuesta de 2001 fueron un 23,6%), por un 14,03% de bebés con lactancia mixta y un 61,25% de bebés alimentados con leche artificial.

La conclusión que se extrae es que han mejorado las tasas de lactancia materna exclusiva de manera muy leve. Pese al aumento las tasas siguen siendo muy bajas, como en la mayoría de países de la Unión Europea.

En un documento de “Normas de alimentación recomendadas para la UE” podemos ver cuáles son las razones más frecuentes que impiden, a nivel europeo, un inicio y mantenimiento de lactancia materna deseable para la salud de los bebés:

• Insuficientes calidad y cobertura de la educación prenatal acerca de la alimentación del lactante y niño pequeño: muchas madres reciben una educación muy completa y valiosa, sin embargo muchas otras no acuden a las clases pre-parto o no reciben información útil y actualizada. Esto provoca que sean pocas las madres que realmente tienen una información correcta sobre el funcionamiento de la lactancia.

• Políticas y prácticas inadecuadas en las maternidades hospitalarias: el uso de protocolos obsoletos en que no se permita el contacto madre-hijo desde el primero momento, sea el parto vaginal o mediante cesárea, la administración de biberones antes de la primera toma de leche materna (normalmente sin el conocimiento ni consentimiento materno), la contradicción de recomendar la lactancia natural y regalar un bote de leche “por si acaso”,...

• Falta de seguimiento oportuno y apoyo competente: Aunque algunas mujeres decidirán amamantar a su hijo durante un período de tiempo limitado y otras ni siquiera comenzarán la lactancia, hay pruebas de que muchas mujeres están decepcionadas por no haber podido prolongar la lactancia materna durante más tiempo.

Hamlyn (2002) informa que el 87% de las madres que interrumpieron la lactancia en el transcurso de las seis semanas después del nacimiento habrían querido continuar la lactancia durante más tiempo. De las madres que amamantaron durante al menos seis meses, el 37% habría preferido continuar durante más tiempo.

Es necesario que tras el parto la madre lactante reciba apoyo e información adecuada por parte de los profesionales y del entorno más próximo para sentirse acompañada, escuchada y ayudada.

• Mala información y falta de orientación y estímulo por parte de los profesionales de salud: por desgracia muy pocos están formados y actualizados y a menudo, en vez de ayudar o arreglar, estropean.

Una recomendación para todas las madres que deseen dar el pecho o que están teniendo problemas es la de acudir a un grupo de apoyo a la lactancia materna. Por increíble que parezca tienen más formación e información que muchos pediatras (hay grupos tan “potentes” que los mismos pediatras les consultan o sugieren a las mamás la asistencia) y las madres encuentran un rincón donde explicar sus inquietudes y donde son escuchadas.

• Falta o bajo cumplimiento del Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Humana: regalar muestras de leche de fórmula (ya sea el personal sanitario, ya sea en una farmacia, ya sea…), tener en los centros sanitarios pósters con las marcas y stands llenos de muestras a la vista de las mamás, ofertas o descuentos de leche de inicio en los supermercados, etc. Todas estas prácticas están prohibidas... y sin embargo en casi todas las consultas de pediatría podemos encontrar muestras o posters...

• Vuelta precoz al trabajo en ausencia de instalaciones y apoyo para el amamantamiento en el lugar de trabajo: la baja finaliza a las 16 semanas y pocas madres pueden permitirse alargar este periodo hasta al menos los seis meses (aunque cuanto más mejor), imposibilidad de extraer y almacenar leche en el puesto de trabajo, etc.

• Escaso apoyo familiar y social: carencia de apoyo logístico en el momento en que más se necesita (limpieza de la casa, lavadoras, etc.). Las madres acaban sintiendo que necesitan ser superwoman para llegar a todo y poco a poco el vaso se va llenando hasta el punto de buscar alternativas (que papá le de biberones al bebé) que acaban con la lactancia materna.

• La representación en los medios de comunicación de la alimentación con biberón como la norma: aún arrastramos la imagen del biberón como elemento indispensable y como identificador de todo lo que tenga que ver con los bebés (biberón como logotipo de salas de lactancia, biberón incluido en los bebés de juguete, en las portadas de libros de bebés, en los baberos, en los libros de texto, etc.).

Esperemos que poco a poco todos estos puntos se vayan solucionando para que los niños amamantados de manera exclusiva hasta los seis meses, que ahora son minoría, pasen a ser mayoría, tal y como se recomienda para su salud.

¿Podemos fiarnos de los pediatras a la hora de hablar de lactancia?

Nadie duda actualmente que la lactancia materna es el mejor alimento para los bebés, sin embargo la generación de madres actuales no ha contado con la ayuda de sus madres o familiares para aprender a dar el pecho.



En otras palabras, a dar el pecho se aprende, no es algo innato, pero la transmisión de conocimientos de manera generacional se perdió cuando nuestras madres y abuelas (sobretodo nuestras madres) dejaron de amamantarnos en pro de la que entonces se conocía como la mejor leche posible, la artificial.




Esta situación hace que muchas madres tengan problemas con el amamantamiento derivados de malas posiciones, problemas en la estructura oral de los bebés (frenillo en la lengua o mandíbula inferior pequeña), implantación de horarios, mitos sobre la calidad o cantidad de leche, etc. que hacen que muy pocos bebés lleguen a los seis meses tomando leche materna exclusiva.



Para todos estos problemas las mamás (y papás) buscamos la ayuda de los pediatras (los médicos de los bebés). Ahora bien, ¿podemos fiarnos de ellos a la hora de hablar de lactancia? Los pediatras se encuentran en una posición de privilegio ya que tienen la posibilidad de ayudar y educar a las madres para que los bebés sean amamantados el máximo tiempo posible, tal y como recomiendan los máximos organismos oficiales en términos de salud (OMS, UNICEF, AEP,...), sin embargo algo debe estar fallando cuando sólo uno de cada cuatro niños toma lactancia materna exclusiva a los seis meses.




Diversos estudios de campo entre médicos pediatras, dirigidos a conocer sus conocimientos, las indicaciones que harían y sus actitudes, revelan los siguientes (preocupantes) datos:



- El 20% de los encuestados piensa que la leche materna puede ser de mala calidad: a menos que la madre esté desnutrida la leche de cualquier madre es nutricionalmente completa para un bebé.



- El 36% opina que hay que educar a los recién nacidos en un horario de alimentación, en contra de una lactancia a demanda.



- El 29% piensa que las tetinas y los chupetes relajan al bebé favoreciendo la lactancia materna: durante el primer mes no se aconseja el uso de chupetes ni tetinas, puesto que la succión de estos elementos es diferente a la realizada al pecho y puede confundir al bebé provocando una succión inadecuada que puede producir grietas en los pezones e incluso que tome menos alimento del necesario. Además se cansan de succionar sucedáneos y cuando se les pone al pecho están cansados y no lo hacen bien.



- El 33% de los sanitarios opina que el método de la “doble pesada” es fiable para detectar un déficit de alimentación: este método consiste en pesar al bebé antes de la toma y justo después para valorar cuánto ha comido. Lo cierto es que es poco preciso pues el peso obtenido después no corresponde realmente con lo ingerido, con una diferencia media de unos 15 ml de más o de menos. En otras palabras, no se recomienda, pues es muy inexacto. No debe hacerse la doble pesada.



- El 61% reforzaría la LM con biberón si el niño no coge mucho peso: muchos teóricos problemas de peso son errores de interpretación de las gráficas, diagnosticando a niños como “justitos de peso” cuando realmente están bien.



Otros niños sí pueden estar tomando poca leche por problemas en el agarre al pecho o por no estar realizando la lactancia a demanda. La labor de los pediatras debería ser la de buscar la causa de que un bebé esté ganando poco peso y ofrecer una solución acorde al problema.
Suplementar la lactancia materna con leche artificial para que el bebé coja peso es el primer paso para que la lactancia materna fracase.



- El 13% suspendería la LM si la madre tomara antibióticos o antiinflamatorios: una madre lactante puede tomar la mayoría de medicamentos que existen y si no es así, suele haber otros que tienen efecto similar al no aconsejado que sí puede ser tomado.



Muchos antibióticos y antiinflamatorios son perfectamente compatibles con la lactancia (y desgraciadamente muchas madres han dejado de dar el pecho a sus hijos por este motivo).




La página del servicio de pediatría del Hospital "Marina Alta" de denia, Alicante, actualizada con los últimos datos, nos dice si un medicamento es o no compatible con la lactancia. Desgraciadamente muchos médicos y pediatras no la conocen tampoco. http://www.e-lactancia.org/



- Tan sólo al 49% le parece correcto dar el pecho en público: creo que no merece comentarios.



- El 56% opina que si el niño llora mucho hay que analizar la leche para ver si es buena: coincide un poco con el primer punto. No tiene sentido buscar leches buenas o malas, porque como digo, si no hay desnutrición en la madre, no hay ningún problema en la leche. La leche nunca es mala.



- Sólo el 50% de los Residentes de pediatría valorados en una encuesta de hospitales de Barcelona recomienda iniciar la lactancia materna en la primera hora de vida, no dar agua y ofrecer la lactancia a demanda: por alguna extraña razón la formación de pre y postgrado en medicina relativa a la LM es muy deficitaria cuando no ausente.
Que la mitad de los residentes de pediatría (los que tienen la formación más reciente y la información más “fresca”) no conozca las recomendaciones más importantes sobre lactancia me parece, personalmente, vergonzoso.



En una encuesta realizada a pediatras asistentes a un congreso se obtuvieron los siguientes resultados:



• El 25% creía que hay que dar leche artificial a los recién nacidos para evitar la hipoglucemia: la lactancia a demanda previene la hipoglucemia, ya que el bebé toma calostro (y pasados unos días leche) cuando lo necesita.



• El 50% pensaba que los niños amamantados necesitan agua y que si lloran por hambre hay que ofrecer biberón antes que aumentar el número de tomas: los bebés no necesitan agua, y si lloran por hambre deben ser amamantados. Ofrecer un biberón supone dejar de alimentar a demanda y el inicio del final de la lactancia materna.




Queda a la vista que los datos son poco esperanzadores. Las madres, y sobretodo los bebés, necesitan pediatras que sepan diagnosticar y solucionar problemas relacionados con la lactancia, básicamente, porque si no acuden a los profesionales que se supone que están preparados para ello, ¿a quién van a acudir?



Las madres más insistentes (y las que conocen su existencia) acaban yendo a grupos de apoyo para madres lactantes donde asesoras de lactancia y otras madres están realizando la función que deberían estar haciendo los pediatras y enfermeras, de manera voluntaria y con unos resultados excelentes, que todo hay que decirlo, pero con la limitación que la falta de un título sanitario les supone pues no pueden recetar pomadas, cremas ni antibióticos en caso de infección y son las madres las que deben acudir al pediatra a “convencerlo” de su problema para que ponga el tratamiento necesario.



El resto de madres acaba haciendo caso de consejos a menudo contraproducentes que provocan el fin de la lactancia.



En datos de 2002 (Hamlyn), el 87% de las madres que interrumpieron la lactancia en el transcurso de las seis semanas después del nacimiento habrían querido continuar la lactancia durante más tiempo. De las madres que amamantaron durante al menos seis meses, el 37% habría preferido continuar durante más tiempo.



Espero que esta entrada sirva como crítica constructiva y como fotografía de la realidad actual. Hay muchos pediatras que están haciendo una labor maravillosa por el bien de los bebés, pero hay muchos otros que se están quedando en el pasado, dando consejos erróneos y efectuando juicios de valor innecesarios.



Os necesitamos a todos. Los bebés os necesitan a todos. Tenedlo en cuenta, queridos pediatras. Por favor.




jueves 16 de abril de 2009

Lactancia a demanda

Todas hemos oído decir, leído o incluso hemos recibido la recomendación de marcar unos horarios fijos en la alimentación de los bebés y los niños. Los famosos “10 minutos” en cada pecho y las famosas “cada 3 horas”. “Los niños deben tener unos horarios para comer”, “que tome leche cada tres horas” o “si no llega a la siguiente toma, dale agua”, o “dale una infusión para engañarle hasta que le toque” son frases erróneas demasiado comunes todavía.

De la misma manera que los adultos no tenemos unos horarios para comer (de manera fisiológica, pues las obligaciones de los días laborales nos los marcan), los bebés tampoco deberían tenerlos.

Comemos siempre que tenemos hambre y dejamos de hacerlo cuando ya no tenemos. Unas veces necesitaremos merendar, pues nos habremos quedado con hambre y otras veces habremos comido tanto que no volveremos a comer hasta la cena.

Pues los bebés funcionan de igual manera y es por ello que hoy en día siempre que se dan recomendaciones relativas a la lactancia un mandamiento impera: la lactancia materna debe ser a demanda.

Algunas recomendaciones de hace tiempo decían que los bebés debían mamar cada tres horas y durante diez minutos. Esto hacía que muchos niños pasaran hambre al espaciarse tanto las tomas y se quedaran insatisfechos al recibir leche sólo durante diez minutos, cuando muchos necesitaban más tiempo para acabar la toma.

¿Por qué se eliminó la regla de las tres horas? O quizá debería decir “¿por qué se debería eliminar la regla de las tres horas?”, pues por desgracia se sigue recomendando lactancia materna cada tres horas en muchos hospitales y centros sanitarios.
Durante un tiempo la mayoría de bebés fueron (o fuimos) alimentados con leche artificial. Esta leche es más difícil de digerir y esto hace que permanezca en el estómago de los bebés durante prácticamente tres horas (a veces menos, a veces más).
Muchos fracasos en las lactancias se deben o debían a seguir esas reglas obsoletas. Sólo aquellos bebés que tenían más fuerza o vigor o que nacían más grandes y eran capaces de vaciar el pecho en esos 10 minutos podían conseguir lactancias más largas y exitosas. Pero eso no era lo normal.

Muchas personas (entre las que se incluyen muchos profesionales de la salud) sostienen que no se puede ofrecer alimento a un bebé si todavía tiene comida en el estómago, es decir, que no se les puede dar leche si aún no ha acabado la digestión por un supuesto riesgo de empacho.
Esta falsa creencia proviene de la necesidad de controlar las tomas en los bebés muy prematuros. Muchos de ellos no son capaces de digerir el alimento que se les ofrece por sonda y esto hace que haya que esperar a que lo hayan digerido por completo y valorar si queda algo en el estómago antes de ofrecer más cantidad.

Sin embargo, los bebés a término (y muchos prematuros) son capaces de digerir sin problemas igual que lo hace un adulto: entra alimento y es digerido. Los adultos podemos comer con el estómago vacío y podemos comer con el estómago lleno. Los bebés, por supuesto, pueden hacer lo mismo.

De hecho, cuando nos llevamos la primera cucharada al estómago, éste ya no está vacío y sin embargo seguimos comiendo. Es como si, tras comer el primer plato, nos negaran el segundo porque tenemos que digerir el primero.

Si un bebé, a los 10 minutos de haber mamado, vuelve a pedir pecho, puede haberse quedado con hambre, puede que haya mamado un poquito y que no quisiera más, pero ahora se ha dado cuenta que sí quiere más, puede que le vinieran ganas de observar el techo y ahora le apetece volver a tomar el pecho, puede que…

Aunque alguien nos diga: “¡¡pero cómo va a tener hambre, si acaba de mamar!!” debemos pensar que, si pide de nuevo, es que no había acabado.

De igual manera, si en vez de 10 minutos pasa una hora estaremos en las mismas. Si solicita comida es señal de que la necesita.

La leche materna, al contrario que la artificial, se digiere más fácilmente y permanece en el estómago menos tiempo.

Decirle a una madre que espere tres horas para alimentar a un niño que toma al pecho es dejarlo sin comer cuando lo necesita (porque pedirá antes de las tres horas) e hipotecar la producción de leche, que depende de la cantidad de succión del bebé.

Curiosamente muchos niños que son alimentados con horarios acaban tomando lactancia mixta antes de los 3 meses, y de ahí a dejar del todo la lactancia natureal sólo hay un paso, pues los mismos que (mal)aconsejaron 10 minutos son los que ahora dicen “tu leche no le alimenta”, “se está quedando con hambre” y “será que tienes poca leche” y "dale una ayudita".

No es problema de que la leche alimente o no (la leche materna de toda mujer es de indudable calidad y alimenta más que cualquier otro alimento pues es más completa y se adapta a las necesidades de cada niño), sino que ciertamente se está quedando con hambre porque la madre le está dando cada tres horas y no cuando el bebé lo necesita.

Los únicos que saben realmente cuánto necesitan y cuánta hambre tienen son los bebés, por eso se les deja el control a ellos. Eso significa "a demanda".




Libro recomendado
Mi niño no me come. Carlos González. Ed.Temas de hoy

lunes 30 de marzo de 2009

Cómo saber si un profesional sanitario NO apoya la lactancia materna.

Cómo saber si el pediatra o enfermero de tu hijo, o tu médico de familia NO apoyan la Lactancia Materna.

Estas son una serie de pistas que te ayudarán a reconocer si un profesional de la salud da soporte a la lactancia o, al menos, la apoya lo suficiente, de manera que, si hay algún problema, hará un esfuerzo para ayudarte a continuar con la lactancia.



1. Proporciona muestras o folletos de leche artificial cuando estás embarazada o cuando has tenido el bebé.

2. Explica que la lactancia materna y la artificial son esencialmente lo mismo.

3. Dice que una determinada marca de leche artificial es la mejor.

4. Te dice que no es necesario ponerse al bebé inmediatamente tras el parto porque estarás muy cansada y a menudo el bebé no está interesado.

5. Te dice que no existe la confusión del pezón y que debes darle biberones pronto para que lo acepte.

6. Te dice que debes parar la lactancia porque tú o tu bebé estáis enfermos, o porque tienes que tomar algún medicamento o necesitas pasar una prueba médica.

7. Se sorprende al saber que todavía amamantas a tu bebé de 6 meses.

8. Te dice que la leche materna no tiene valor tras 6 meses o más.

9. Te dice que nunca debes permitir que el bebé se duerma al pecho.

10. Te dice que no deberías quedarte en el hospital para alimentar a tu bebé enfermo porque es importante que descanses en casa.



Si quieres comentar o preguntar por cualquiera de estos puntos, puedes hacerlo en nuestro FORO.

martes 20 de enero de 2009

Bebés amamantados, niños más inteligentes.

Bebés amamantados, niños más inteligentes
Sólo el 20% de las mujeres da el pecho a su pequeño hasta los seis meses del parto, periodo recomendado por los pediatras

RAFAEL HERRERO

"La lactancia materna exclusiva es la mejor alimentación que puede tener un niño durante sus primeros seis meses de vida". Así lo corroboró ayer Alfonso Delgado, presidente de la Asociación Española de Pediatría (AEP), durante la presentación del 'Manual de Lactancia Materna. De la teoría a la práctica', una publicación que nace con el objetivo de poner a disposición de los especialistas un material actualizado y completo con el que apoyar a las madres durante este periodo. Y es que amamantar a los bebés presenta «múltiples beneficios psicoafectivos, orgánicos y nutricionales, unas propiedades óptimas que nunca podrá suplir la leche artificial».Las ventajas de dar el pecho a los niños, al menos hasta que cumpla medio año, están demostradas científicamente. Una lactancia durante esta etapa o superior propicia que los niños tengan un mejor desarrollo psicomotor y social durante el primer año de vida.Además, «obtienen mayores puntuaciones en los tests cognitivos y de coeficiente intelectual en la etapa escolar, más evidentes cuanto más prolongado ha sido el amamantamiento», certificó la doctora María José Lozano, coordinadora del comité de lactancia materna de la AEP.

A pesar de estas ventajas, las cifras de lactancia en nuestro país no son nada alentadoras. «El porcentaje de madres que deciden amamantar a sus niños se sitúa entre el 80% y el 90% cuando dan a luz. Sin embargo, esta cifra disminuye hasta el 52% a los tres meses y al 20% a los seis meses», indicó Lozano. Es decir, tan solo una de cada cinco madres da el pecho a su pequeño a los seis meses del parto, periodo mínimo recomendado por los especialistas. A partir del medio año de vida, los expertos recomiendan complementar la toma de pecho con otros alimentos. Pero la madre, arguye Delgado, puede seguir amamantando a su niño «el tiempo que quiera o pueda», incluso hasta los dos o tres años de vida. «Existen evidencias sobre los inconvenientes de un destete precoz; sin embargo, no se ha descrito ninguno sobre la lactancia prolongada», subraya Delgado.


La técnica, fundamental.

Con la lactancia materna todo son ventajas, suscribieron ambos especialistas, quienes insistieron en erradicar la «percepción equivocada» de muchas madres de que su leche no alimenta al bebé o de que no tienen la cantidad suficiente. Son los motivos que aducen para abandonar la lactancia y por el que deciden recurrir a las ayudas con sucedáneos.

En realidad, esto se debe a errores en la técnica de amamantamiento, es decir, a que la madre no adopta la postura correcta o el niño no se agarra bien al pecho.

«La leche materna siempre es buena, se tenga más o menos», y hay que procurar que el pecho se vacíe del todo. Prácticamente todas las mujeres producen la leche necesaria para alimentar de forma natural a uno e incluso dos hijos. Durante las primeras semanas de vida del bebé, se recomiendan un mínimo de entre ocho y diez tomas diarias durante el día y la noche.

En ocasiones, lo que ocurre es que, aún siendo la producción de leche suficiente, el bebé no es capaz de obtener toda la que necesita. El origen está en que el lactante no está succionando lo suficiente o no lo hace con eficacia. Por ello, «es muy importante que el pediatra y la enfermera vigilen y aseguren que el niño succiona adecuadamente», explicó Lozano.

A su juicio, es fundamental que en las dos primeras horas de vida del bebé, «contacte con su madre piel con piel y sea capaz de hacer su primera toma». Si la madre conoce bien la técnica, o se la enseña, «el niño consigue toda la leche que necesita».

En los casos de recién nacidos muy prematuros o enfermos, cuando una madre no dispone de leche para su propio hijo o no produce suficiente volumen, la leche humana donada pasteurizada es la opción más recomendable. En estos casos, los bancos de leche han supuesto un avance fundamental en la promoción de la lactancia materna.


La leche materna tiene para el niño beneficios psicoafectivos, orgánicos y nutricionales que nunca podrá suplir la leche artificial.


miércoles 14 de enero de 2009

La Virgen María le dio lactancia prolongada al niño Jesús

Ya ha pasado la Navidad, en que se celebra en muchos rincones del mundo la Natividad de Jesús. Nacido hace más de 2000 años fue amamantado por su madre y al parecer de manera prolongada, según podemos ver en esta escultura (y otras que os pongo más abajo) o como mínimo eso creían los que las realizaron en su día.

“A partir de los seis meses la leche es agua”, “el pecho es bueno pero a los seis meses hay que destetarlo”, “los niños deben tomar teta hasta que les salen los dientes”, “que tome teta con dos años no puede ser normal”, “eso ya no es alimento, es vicio”, “cuando sea mayor tendrá problemas psicológicos” y muchas otras que me dejo son frases muy habituales en la consulta del pediatra, en el rellano de tu casa, en la comida familiar e incluso en la calle.

Es lógico, somos los hijos del biberón, de la leche artificial que llegó hace décadas para sustituir a la peor leche de la madre (así se publicitaba entonces) y lo que uno eligió para su hijo porque era lo mejor lo aconseja para los hijos de los demás, pues seguirá siéndolo, ¿no? El avance de la ciencia y los estudios que se han podido realizar para analizar la leche materna y la leche artificial ha puesto en su lugar a cada una de ellas, siendo mejor la leche materna tanto para un bebé recién nacido, como para un niño de 2, 3 ó más años.

Decir que no es normal que un niño de dos años tome el pecho es mucho decir. De acuerdo que no es habitual, pero es completamente normal si tenemos en cuenta que hace miles de años que las lactancias son prolongadas y que no fue hasta el siglo pasado, con la llegada de la leche artificial, cuando los niños empezaron a tomar menos leche materna para tomar más leche artificial o de vaca (bueno, las dos son de vaca, de hecho).

En relación a posibles problemas psicológicos hay varios estudios realizados a niños que han sido amamantados de manera prolongada que desmienten esta teoría. Es más, dado que la lactancia no es sólo alimento sino que es ternura, consuelo y contacto entre madre e hijo se ha demostrado que hay relación entre la duración de la lactancia materna y un mejor desarrollo cognitivo evaluado con la escala de Bayley (evalúa el desarrollo mental y psicomotor) al año y a los dos años de edad.

Y si no os lo creéis, fijaos en el ejemplo de Jesús, lactancia prolongada y salvó al mundo ¿no?

Os dejo más fotos del Niño Jesús con su madre la Virgen María:

Autor: Armando, (enfermero, experto en lactancia) de www.bebesymas.com